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rreligionarios que por algn
motivo pasan como viajeros
por Curacao. Cada uno de
estos viajeros goce de la
ayuda en la mayor escala y
nadie sale de la isla sin el
sentimiento de profundo re-
conocimiento y nadie tam-
poco sin la conviccin con-
solable de que la guerra
actual no pudo destruir los
lazos familiares entre los
dispersos miembros del pue-
blo de la Biblia; al contra-
rio.
Para los miembros, el
Club Unin ha establecido
una Caja de Prstamos cuyas
actividades ya han produci-
do los mejores efectos eco-
nmicos dentro de la comu-
nidad judia en Curacao.
Pero no solamente en el
econmico sino ms bien en
lo cultural) el Club Unin
viene de dar signos de es-
fuerzos considerables. Ya
dispone en su local de una
biblioteca, por el momento
humilde, pero sigue aumen-
tando el numero de los li-
bros. Mas: el rabino de
Curacao, seftor don Jussurun
Cardozo, est dando clases
en el hebreo, medio eficaz
para fomentar el espiritu
judio entre aquellos que se
sirven de tal...”
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“... CURACAO *
Maduro fue seguramente un
descendiente de aquellos israe^
litas, que, por uno^de los ae*
tos mas infames de la histo-
ria, tuvieron que abandonar
Espaila. No se sabe ncda de
su familia, basta los primeros
decenios del siglo XIX. Pero
conocemos como un hecho his-
trico confirmado que el sefior
S. E. L. Maduro, uno de los
descendientes del Rabino Mo-
zes Levy Maduro, fue el fun
dador de la poderosa empresa
del mismo nombre. Inicise
la empresa de un mOdo hu-
milde, con un crdito de
5.1282,95 florines, en 1.837,
pero al poco tiempo tuvo dos
goletas, la Ocean Bird) y la
Venus), agtegndose pronto
otres, entre ellas la Pioneer,
construidai en Ids astilleros de
la firma S* E. L. Maduro 8s
Sons.
El fundador de la Empresa
recibi, por su capacidad de
trabajo, por su tenacidad, por
su inteligencia, por la tica
que ponia en prctica en sus
negocios, las mas altas digni-
dades. S. E. L. Maduro fue
miembro del Consejo Colonial
de. Curacao, Director del Ban...”
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