| 1 |
 |
“...-
dria disponer libremente el
amo. A nadie debia dar
cuenta, si mataba al escla-
vo, si lo obligaba a la lu-
cha con animales salvajes-
si violaba la vida familiar,
Muy distinto estaba la po-
sicin entre los israelitas,
que por lo dems conocia
un distinto tratamiento pa-
ra el israelita y para el pa-
gano. Cuando apareci el
cristianismo, en la poca de
un ojo, y si sacare el dien-
te de su siervo o el diente
de su sierva, por su diente
ledejara ir libre (Exod.
XXI 26, 27). Se afirm
tanto que las disposiciones
de la Biblia se parecian mu-
chas veces a las del anterior
cdigo de Hamurabi. Pero
ste no conoce ninguna dis-
posicin que ampare a los
esclavos. Hasta decreta la
pena de muerte para el que
aloje a un esclavo evadido,
enCanan se concedia de-
recho de asilo (Deut. XXIII
16), prohibi el comercio
de esclavos (Exod XXI 16)
bajo la pena capital, todo
esto ms o menos mil qui
obliga al padre a ensenar un
oficio a su hijo. No basta-
ba el estudio de la tora...”
|
|