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“... alma
judia las horas felices y las
horas aciagas, los memora-
bles dias de Salomn y las
penurias de la cautividad
de Babilonia, las ensefian-
zas serenas de los patriar-
cas y las encendidas predi-
caciones de los Profetas?
Asi encaramos en este mo*
mento el hogar palestinense.
Y para todos esos dere-
lictos, que tal vez jams
volvern a ver reconstruido
$1 ncleo familiair* Palestina,
sera nuevamente Tierra de
Promisin y lo sera tanto
mas que el esfuerzo de los
judios, que al am mro de
las resoluciones consecutivas
a Ia guerra de 1914-1918,
han devuelto a la viej a tie-
rra infecundizada por largos
afios de dominio musuiman
la fertilidad de los tierapos
biblicos.
No hay pues duda para
los uruguayos del camino a
seguir hay una promesa que
cumplir la de Lord Bal-
four y una decision un-
nime de todos aquellos que
por lo mismo que tienen la
inefable dicha de tener una
patria tangible, no pueden
admitir que, trashuraante y
desposeido, vague por el
mundo un...”
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