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“...CARLOTA CORDAY.
I.
De sangre ardiendo en la siniestra lumbre,
horrisona Montana se levanta;
sobre la Patria cae, la quebranta,
la aplasta con su inmensa pesadumbre.
jTu hora ha passado ya, intil quejumbre!
y pues no bas de salvar la causa santa,
resi'gnate a morir en la garganta;
iy el acero fati'dico relumbre!
jDeseo de vivir, hablas en vano!
jser tu brazo vengador, Gironda!
ya que no albor de Prancia redimida.
Dice Carlota: y con tranquila mano
ocultando el punal en seda y blonda;
de Marat se dirige a la guarida.
II.
Djala entrar! dijiste a tu manceba,
que recelosa me obstrui'a el paso;
me sonrel de tu cuidado escaso
y penetr en tu harripelante cueva.
^,Si traigo sangre? jSl! corriente nueva,
de que rebose tu insontable vaso:
<;.hay quin acuda a tu precencia acaso
como avidez de sangre no Ie raueva?-
Me oyes; gozo feraz tu ser expande;
con una mano escribes; la otra ataja
el palpitar del corazon de cieno.
;Es hora! dice; y el punal que blande,
como...”
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