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“...17
Sale a surcar tu nave
El mar del himeneo:
Cumpliose tu deseo.
Fuiste quizas incauta:
El aura pronto inuda
En tempestad sanuda,
El mar se ahueca y ruge,
El fragil leno cruje.
Y se estremece el nauta:
Fuiste quizas incauta.
A1 cielo, herraana mia,
Viage sereno pide;
Empero si l decide
Probarte en mar airada,
Eleva la mirada
De quin en Dios confia.
A1 cielo, hermana mia.
Rostro que mira al cielo
En calma y en procela,
Vivida f revela
Y vivida esperanza
Que siempre alivio alcanza;
Porque es en ti consuelo
Rostro que mira al cielo.
La dicha en este valle
De lagrimas existe:
No creas en la triste
Doctrina que lo niega:
Aun quien con llanto riega
Su paso, es facil que halle
La dicha en este valle.
Es facil ser dichoso!
En calma la conciencia.
La luz de la creencia
En la razn ardiendo,...”
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“...En dulce union viviendo.
La esposa y el esposo,
Es facil ser dichoso!
No pido un imposible
Al cielo pues, si pido
Qne el lazo hoy contraido
Sea feliz'Cadena,
Y que la mar serena
Te arrulle y apacible:
No pido un imposible.
Si un dia me dijeres:
La dicha es sueno vano
Del triste ser humano,
Oh dia pesaroso!
Mas yo ser dichoso
Cual hoy dichosa eres,
Si un dia me dijeres:
Ah! yo no he sido incauta
Cumpliendo mi deseo:
Del mar del himeneo
Las tempestades fieras
Son rafagas ligeras
Si en Dios confia el nauta.
Ah! yo no he sido incauta.
Valor, oh Carolina!
y el rostro vuelto al cielo:
O en busca de consuelo,
O en gratitud banada
Por dadiva alcanzada
De la bondad divina
Valor, oh Carolina!
1884....”
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“...Aquin acudo? a mi rival que aterro
Con mi venganza al provocar la suya.
Me haran reir sus dbiles enojos,
Su aliento jadeante y sus gemidos....
iQu gozo el mio en contemplar sus ojos
De dilatadas rbitas salidos!
O quiza como yo brava y sombria,
Me arranque este punal y me lo clave
Mezclando asi' tu sangre con la mia
iMejor! que esta infeliz vivir no sabe.
[A^ivir! ^como vivir si tu carino
Era el aire que henchia mis pulmones?...
Te acLierdas? yo era nina, tu eras nino,
Bellos como de rosas dos botones.
Juntos la luz mirabamos rosada
Del alba despuntar por el oriente,
Y juntos a la tarde en la enramada
Declamos adios al sol poniente.
Juntos, raas juntos que en la mar dos olas,
Como dos avecillas en un nido,
Jamas reiste ni lloraste a solas,
Ni a solas he llorado ni he reido.
Oi'mos una vez la tierna historia
De dos amantes que de amor murieron
Y grit:; Cuanta dicha, cnanta gloria!
Y tus labios mi grito repitiqron.
Dichoso dia aquel en que supi'mos
Dar uombre...”
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